Preguntas frecuentes
- Endoreducción Gástrica
- Generales
- Método Apollo
- Método POSE
- Método TORE
- Servicio de Nutrición
- Servicio de Psicología
- Tratamiento con Balón Intragástrico
- Tratamientos reducción de estómago sin cirugía
El precio del Método TORE depende de las características del caso, del procedimiento necesario y de los servicios médicos y de seguimiento incluidos.
En Obesidad López-Nava, El Método TORE se integra dentro de un abordaje multidisciplinar que incluye valoración médica y acompañamiento nutricional y psicológico.
Para conocer el presupuesto es necesario realizar previamente una valoración individual.
Sí. El Método TORE puede ayudar a recuperar parte del efecto restrictivo del bypass, pero no elimina por sí solo todos los factores que pueden haber contribuido a la recuperación de peso.
Mantener los resultados requiere trabajar nuevamente la alimentación, la actividad física y los factores conductuales implicados, además de seguir los controles médicos indicados.
El Método TORE está diseñado fundamentalmente como una técnica de revisión después de un bypass gástrico.
No es una técnica de reducción gástrica primaria como Apollo o POSE. Si el paciente no se ha sometido previamente a un bypass, el equipo médico valorará otras alternativas de tratamiento.
No puede determinarse únicamente por la recuperación de peso.
El especialista debe estudiar el historial del paciente y valorar mediante las pruebas correspondientes el estado del bypass y el tamaño de la unión gastro-yeyunal.
A partir de esta valoración se determina si existe una alteración anatómica que pueda tratarse mediante el Método TORE.
Al realizarse por vía endoscópica y sin nuevas incisiones abdominales, la recuperación suele ser más rápida que tras una cirugía bariátrica de revisión y el paciente puede volver a su vida normal en poco tiempo. Durante los primeros días pueden aparecer molestias abdominales, náuseas o sensación de presión. El equipo médico indicará la medicación y las pautas necesarias según la evolución de cada paciente.
La alimentación se recupera de forma progresiva. Se comienza habitualmente con líquidos y, posteriormente, se introducen alimentos de textura blanda y sólidos siguiendo las indicaciones del equipo de nutrición.
La reincorporación a la actividad cotidiana dependerá de la evolución individual y del tipo de actividad que realice cada paciente.
La recuperación de peso después de un bypass puede deberse a diferentes factores.
Además de cambios en la alimentación, el estilo de vida o determinados factores médicos, con el paso del tiempo pueden producirse cambios anatómicos, como una dilatación de la salida gastro-yeyunal.
Por este motivo es importante estudiar la causa antes de decidir qué tratamiento resulta más adecuado.
El precio del Método Apollo depende del tratamiento indicado y de los servicios médicos y de seguimiento incluidos.
En Obesidad López-Nava, el procedimiento forma parte de un programa que incluye seguimiento médico y acompañamiento multidisciplinar. Consulta toda la información sobre el precio del Método Apollo.
El balón intragástrico ocupa temporalmente una parte del estómago para favorecer la sensación de saciedad y se retira después del periodo establecido.
El Método Apollo, en cambio, reduce la capacidad gástrica mediante suturas internas, sin dejar un dispositivo ocupando el estómago.
La elección entre ambos depende del grado de obesidad, los objetivos de pérdida de peso, los antecedentes y la valoración médica.
Sí. Como ocurre con otros tratamientos para la obesidad, existe la posibilidad de recuperar parte del peso si no se mantienen los cambios en la alimentación y el estilo de vida.
Por este motivo, el programa incluye seguimiento multidisciplinar durante dos años para ayudar al paciente a consolidar hábitos que puedan mantenerse a largo plazo.
El precio del Método POSE depende de las características del tratamiento y de los servicios médicos y de seguimiento incluidos.
En Obesidad López-Nava, el procedimiento forma parte de un programa multidisciplinar con acompañamiento médico, nutricional y psicológico.
Consulta toda la información sobre el precio del Método POSE.
El balón intragástrico ocupa temporalmente una parte del estómago y posteriormente debe retirarse.
POSE, en cambio, modifica la forma y capacidad del estómago mediante plicaturas internas y no requiere mantener un dispositivo temporal dentro de la cavidad gástrica.
La valoración médica permite determinar qué alternativa resulta más adecuada para cada caso.
Ambos son tratamientos endoscópicos destinados a reducir la capacidad del estómago sin realizar una cirugía abdominal, pero emplean técnicas y sistemas de sutura diferentes.
POSE crea plicaturas gástricas mediante un sistema específico de anclajes desde el interior del estómago, mientras que Apollo utiliza un sistema de sutura endoscópica.
La elección entre ambos procedimientos debe realizarse en función de las características y necesidades de cada paciente.
Sí. Como ocurre con otros tratamientos para la obesidad, existe la posibilidad de recuperar parte del peso perdido si con el tiempo vuelven a aumentar las cantidades o no se mantienen los cambios en la alimentación y el estilo de vida.
Por ello, el seguimiento médico, nutricional y psicológico es una parte fundamental del tratamiento.
Al tratarse de un procedimiento endoscópico realizado sin incisiones abdominales, la recuperación suele ser más rápida que después de una cirugía bariátrica convencional.
Durante las primeras horas o días pueden aparecer molestias abdominales, náuseas, vómitos o sensación de presión mientras el estómago se adapta a los cambios realizados.
La alimentación se recupera progresivamente. Habitualmente se comienza con una dieta líquida y posteriormente se introducen nuevas texturas siguiendo las indicaciones del equipo de nutrición.
El tiempo necesario para retomar la actividad cotidiana varía según cada paciente y el tipo de actividad que realice.
El precio de una endorreducción gástrica puede variar según el método indicado y las características de cada paciente.
Como referencia, el tratamiento tiene un precio orientativo desde 10.500 €, con un programa integral incluido.
El programa incluye:
- Procedimiento endoscópico y atención hospitalaria cuando sea necesaria.
- Estudio médico previo y gastroscopia.
- Seguimiento médico posterior al procedimiento.
- Revisiones y control de la evolución del estómago.
- Seguimiento nutricional y psicológico durante 2 años.
- Asistencia médica las 24 horas, los 7 días de la semana.
- Opciones de financiación a plazos.
Antes de confirmar el presupuesto, el equipo médico realiza una valoración para determinar qué método de endorreducción resulta adecuado.
Como cualquier procedimiento médico, las técnicas de endorreducción pueden presentar efectos secundarios y complicaciones, pero no es lo habitual.
Los riesgos concretos dependen del método realizado y del historial clínico del paciente. Antes del tratamiento, el especialista explica los beneficios, las posibles contraindicaciones y los riesgos específicos de la técnica indicada.
El mantenimiento de los resultados depende tanto del procedimiento como de los hábitos adquiridos después del tratamiento.
La endorreducción facilita el control de las cantidades, pero no sustituye el trabajo sobre alimentación, actividad física y factores emocionales o conductuales relacionados con el peso.
Por este motivo, el seguimiento multidisciplinar forma parte del tratamiento.
La recuperación depende del procedimiento realizado y de cada paciente. Durante los primeros días pueden aparecer molestias digestivas, náuseas o sensación de presión. La alimentación se reintroduce progresivamente siguiendo las pautas médicas y nutricionales.
Al tratarse de procedimientos endoscópicos sin incisiones abdominales, la recuperación es mucho más rápida que después de una cirugía bariátrica convencional.
Después, el paciente es acompañado durante dos años por un equipo multidisciplinar que incluye nutricionistas, psicólogos y médicos especializados en obesidad.
Los tres métodos se realizan mediante endoscopia bariátrica, pero utilizan técnicas diferentes y no tienen exactamente las mismas indicaciones.
Apollo reduce la capacidad del estómago mediante suturas endoscópicas.
POSE utiliza pliegues o plicaturas internas para modificar su forma y capacidad.
TORE, en cambio, está dirigido principalmente a determinados pacientes que ya se han sometido a un bypass gástrico y necesitan tratar cambios anatómicos asociados a una recuperación de peso.
La elección depende de la anatomía, los antecedentes médicos, los tratamientos previos y los objetivos de cada paciente.
Como cualquier procedimiento médico, el balón intragástrico puede producir efectos secundarios y presentar complicaciones.
Las molestias más frecuentes durante la adaptación son náuseas, vómitos, acidez, dolor o sensación de pesadez abdominal. Con menor frecuencia pueden aparecer complicaciones que requieran valoración médica o retirada anticipada del dispositivo.
Durante la consulta, el especialista explicará los beneficios, las posibles contraindicaciones y los riesgos específicos según el historial clínico del paciente.
El balón ocupa temporalmente una parte del estómago. Esto ayuda a sentirse saciado con cantidades menores de comida y puede facilitar el control de la ingesta.
Su efecto debe complementarse con una alimentación adaptada, actividad física y seguimiento profesional. El objetivo es aprovechar el periodo con el balón para modificar los hábitos relacionados con la comida y el estilo de vida.
Durante los primeros días se sigue una alimentación progresiva, comenzando normalmente con líquidos y avanzando después hacia otras texturas según la tolerancia y las indicaciones del equipo.
Es habitual necesitar unos días de adaptación. La duración de este periodo varía en cada paciente, por lo que es importante respetar las pautas médicas y nutricionales.
Antes del procedimiento se realiza una valoración médica para comprobar que el tratamiento es adecuado y descartar posibles contraindicaciones.
El balón se introduce desinflado por la boca mediante un endoscopio. Una vez situado en el estómago, se rellena con aire y/o suero hasta alcanzar el volumen determinado por el especialista.
La colocación se realiza bajo sedación, por lo que es indolora y sin incisiones abdominales. Habitualmente, el paciente puede regresar a casa el mismo día después de permanecer un tiempo en observación.
El tratamiento con balón intragástrico tiene un precio orientativo desde 3.990 €, todo incluido. En cualquier caso, el precio puede variar en función de las características y necesidades de cada cliente, así como del tipo de tratamiento y por este motivo, no existe un precio único aplicable a todos los casos.
El programa incluye:
- Implantación y retirada del balón intragástrico.
- Estudio médico y gastroscopia previos, y seguimiento posterior al procedimiento.
- Revisiones médicas y control del estado del balón.
- Seguimiento nutricional y psicológico durante 2 años.
- Asistencia médica las 24 horas, los 7 días de la semana.
Antes de iniciar el tratamiento, el equipo médico realizará una valoración para comprobar que el balón intragástrico es adecuado para el paciente y explicar detalladamente el procedimiento.
Depende del paciente y del tipo de tratamiento. En general, se recomienda mantener el acompañamiento psicológico durante todo el proceso de pérdida de peso y algunos meses después.
Nuestros psicólogos emplean terapia cognitivo-conductual, técnicas de gestión emocional y estrategias de refuerzo de la motivación adaptadas a cada caso.
Desde el inicio del tratamiento, para preparar al paciente mentalmente, gestionar las expectativas y aumentar la adherencia a los nuevos hábitos.
Porque muchas veces el exceso de peso está relacionado con aspectos emocionales o conductuales. El apoyo psicológico ayuda a identificar y trabajar esos factores, haciendo que el cambio sea real y duradero.
Sí, el Servicio de Nutrición forma parte del enfoque integral de la clínica, junto con el apoyo médico y psicológico.
Porque garantiza que la pérdida de peso sea sostenible y ayuda a prevenir el efecto rebote, consolidando los nuevos hábitos alimentarios.
No. Cada paciente recibe un plan totalmente personalizado según su tratamiento, peso inicial, edad, metabolismo y objetivos.
El tipo de alimentos varía según la fase del tratamiento. Inicialmente, se sigue una dieta líquida o blanda, que luego evoluciona hacia una alimentación sólida y equilibrada, siempre bajo la guía del nutricionista.
El seguimiento nutricional debe comenzar antes del tratamiento, para preparar al cuerpo y establecer una base alimentaria adecuada. Posteriormente, se mantiene durante y después del procedimiento.
La pérdida de peso depende del método utilizado, del peso inicial, de las características de cada paciente y de la adherencia al programa de seguimiento. En promedio, los pacientes pierden entre el 15% y el 20% de su peso corporal total el primer año, siempre que mantengan cambios sostenidos en la alimentación y estilo de vida.
A diferencia de una manga gástrica quirúrgica o un bypass, no se corta ni se retira parte del estómago.
Se hace a través de la boca, usando un endoscopio con un sistema de sutura especial, por lo que no deja cicatrices visibles y el tiempo de recuperación es mucho menor.
Puedes contactar con Obesidad López-Nava dejándonos tus datos en nuestro formulario de contacto. Nuestro equipo se pondrá en contacto contigo cuanto antes para ayudarte y guiarte en lo que necesites.
Los efectos secundarios pueden variar según el tipo de tratamiento que se lleva a cabo. En general, pueden darse molestias gástricas, reducción del apetito, náuseas o mareos. Es indispensable compartir cualquier síntoma con el médico o especialista.
Sí, el tratamiento quirúrgico para la obesidad es seguro siempre que se realice por expertos en el sector. Sin embargo, siempre hay que conocer al paciente para realizar el tratamiento que más le convenga.
Los resultados se verán según el tipo de tratamiento llevado a cabo, además del compromiso que el paciente tenga post intervención. No obstante, en términos generales, se suelen ver resultados entre los 3 y 6 primeros meses.
Tras la intervención, el paciente es acompañado durante al menos un año por un equipo multidisciplinar que incluye nutricionistas, psicólogos y médicos especializados en obesidad. Se trabaja en tres pilares fundamentales: el cambio de hábitos alimentarios, el apoyo psicológico y el control médico.
Aunque el Método TORE facilita una nueva pérdida de peso, existe riesgo de recuperación si no se mantienen hábitos saludables. Por ello, en Obesidad López Nava ofrecemos un programa integral de seguimiento nutricional y psicológico para asegurar el éxito a largo plazo.
Los resultados pueden mantenerse a medio y largo plazo, pero su evolución depende tanto de los cambios anatómicos como del mantenimiento de nuevos hábitos.
Si el paciente sigue un plan nutricional y de ejercicio adecuado, los beneficios pueden mantenerse más allá de los 2 años. Muchos pacientes pierden entre el 8 % y el 15 % del peso corporal total en los primeros 6 a 12 meses.
El seguimiento es especialmente importante en pacientes que ya han experimentado una recuperación de peso después de una cirugía bariátrica previa.
La duración puede variar según las características de cada paciente y el trabajo necesario sobre la anastomosis.
De forma orientativa, el procedimiento puede durar entre 30 y 60 minutos, aunque el tiempo exacto debe determinarse en cada caso.
El procedimiento se realiza introduciendo un endoscopio por la boca hasta alcanzar la zona de unión entre el reservorio gástrico y el intestino.
A través del endoscopio se realizan las suturas necesarias para reducir nuevamente su diámetro.
Se lleva a cabo bajo anestesia general, por lo que el paciente no siente dolor durante el procedimiento. Durante los primeros días pueden aparecer molestias mientras el organismo se adapta.
El Método TORE se realiza por vía endoscópica y actúa desde el interior del aparato digestivo, sin realizar nuevas incisiones abdominales.
Una cirugía de revisión requiere una nueva intervención quirúrgica para modificar la anatomía creada en la cirugía bariátrica previa.
La elección entre ambas opciones depende de la causa de la recuperación de peso y de las características clínicas de cada paciente.
No, el Método Apollo no es una cirugía. Es un procedimiento endoscópico que se lleva a cabo introduciendo un endoscopio a través de la boca hasta el estómago. Allí, se colocan suturas internas para reducir su tamaño, sin necesidad de hacer incisiones ni dejar cicatrices visibles.
El Método Apollo permite realizar una plicatura gástrica por vía endoscópica, creando pliegues y suturas desde el interior del estómago.
La plicatura gástrica quirúrgica tradicional se realiza mediante laparoscopia y requiere pequeñas incisiones abdominales.
Ambas técnicas buscan reducir la capacidad del estómago, pero utilizan vías de acceso y procedimientos diferentes.
Al tratarse de un procedimiento endoscópico, la recuperación suele ser más rápida que después de una cirugía bariátrica abdominal.
Durante las primeras 24-48 horas pueden aparecer náuseas, sensación de presión o molestias abdominales mientras el estómago se adapta al procedimiento. El equipo médico puede indicar medicación para controlar estos síntomas cuando sea necesario.
La alimentación se retoma de forma progresiva, comenzando con líquidos y avanzando posteriormente hacia otras texturas según la tolerancia y las indicaciones del equipo de nutrición.
Como cualquier procedimiento médico, el Método Apollo puede producir efectos secundarios y presentar complicaciones.
Durante los primeros días pueden aparecer molestias abdominales, náuseas o reflujo. Antes de realizar el procedimiento, el especialista estudia las posibles contraindicaciones y explica al paciente los beneficios y riesgos específicos de su caso.
No obstante, el Método Apollo presenta riesgos mínimos en comparación con otras cirugías más invasivas.
El Método Apollo no consiste en colocar un dispositivo temporal que deba retirarse después de unos meses.
Las suturas modifican la forma y reducen la capacidad del estómago. Sin embargo, mantener los resultados a largo plazo depende también de la evolución del paciente y de la consolidación de nuevos hábitos de alimentación y estilo de vida.
Por eso, el seguimiento nutricional, psicológico y médico es una parte fundamental del tratamiento.
La intervención dura aproximadamente 60 minutos, aunque el tiempo puede variar según las características del paciente y las necesidades del procedimiento.
Después, el paciente permanece bajo supervisión médica hasta que el equipo determina que puede recibir el alta.
La pérdida de peso depende del peso inicial, los hábitos, la actividad física y la adherencia al programa de seguimiento.
De forma orientativa, se establece una pérdida media de entre el 15 % y el 20 % del peso corporal durante los primeros 12 meses, aunque los resultados varían entre pacientes y no pueden garantizarse.
En la consulta inicial, el equipo médico podrá establecer un objetivo orientativo según las características de cada caso.
El Método POSE es considerado un procedimiento seguro y con bajo riesgo, ya que no requiere cirugía. No obstante, como cualquier intervención médica, puede presentar efectos secundarios leves como náuseas, molestias gástricas o dolor abdominal leve en los primeros días. Complicaciones graves son extremadamente raras.
Con el Método POSE, la pérdida de peso puede variar ya que el resultado está estrechamente relacionado con el nivel de compromiso del paciente en adoptar un estilo de vida saludable.
Mantener un equilibrio entre una alimentación adecuada y la práctica constante de ejercicio físico es fundamental para lograr y mantener los resultados a largo plazo.
La pérdida de peso comenzará a ser visible en las primeras semanas después del procedimiento. A medida que el cuerpo se adapta a la nueva situación, el paciente experimentará una reducción en la cantidad de alimentos que puede consumir .
Sin embargo, el ritmo y los resultados dependen en gran medida del compromiso del paciente con el proceso. Seguir las recomendaciones nutricionales y realizar ejercicio físico regularmente son factores clave para acelerar y maximizar la pérdida de peso.
Aunque las suturas están preparadas para permanecer durante toda la vida en el estómago, el Método POSE es un procedimiento reversible. Es decir, si se estima necesario, es posible deshacer los pliegues y devolver el estómago a su estado original.
Tras la intervención, el paciente debe seguir un plan de alimentación específico indicado por nuestros expertos. Inicialmente, se deberá consumir una dieta líquida, y gradualmente se irán incorporando alimentos sólidos, siempre bajo supervisión médica.
Es importante evitar esfuerzos físicos intensos en los primeros días y seguir las indicaciones médicas al pie de la letra, asistiendo a todas las consultas de seguimiento recomendadas.
Contar con el apoyo de profesionales en nutrición y psicología es esencial para obtener los mejores resultados en el proceso de pérdida de peso.
El procedimiento se realiza bajo anestesia general, por lo que el paciente no percibe la intervención.
Durante los primeros días sí pueden aparecer molestias abdominales, náuseas, gases u otras molestias mientras el estómago se adapta al procedimiento, pero suelen desaparecer rápidamente.
El procedimiento suele durar entre 30 minutos y una hora, aunque el tiempo puede variar según las características del paciente y las necesidades de la intervención.
Se realiza por vía endoscópica y bajo anestesia general.
No, es un procedimiento ambulatorio. Aunque se realiza bajo anestesia general, el paciente suele permanecer en observación durante unas horas y puede volver a casa el mismo día o, como máximo, tras una noche de ingreso. La reincorporación a la rutina diaria es muy rápida, generalmente en 24-48 horas.
El balón está fabricado con materiales biocompatibles diseñados para permanecer temporalmente dentro del estómago.
En Obesidad López-Nava trabajamos con los mejores laboratorios y utilizamos materiales premiados en congresos y ferias internacionales. La I+D+i de estos laboratorios los hace referentes en el sector y no ponemos precio a la seguridad de nuestros pacientes.
Una vez retirado el balón, el estómago recupera su capacidad habitual. Por eso, mantener los hábitos adquiridos durante el tratamiento es fundamental para reducir el riesgo de recuperar peso.
El acompañamiento nutricional, psicológico y médico continúa durante 2 años para consolidar los cambios y ayudar al paciente a mantener los resultados.
Sí. La actividad física forma parte del tratamiento, pero debe incorporarse de manera progresiva y adaptada a la situación de cada paciente.
El equipo indicará cuándo comenzar y qué tipo de ejercicio resulta más adecuado, especialmente durante los primeros días posteriores a la colocación
No. La colocación se realiza bajo sedación, por lo que el paciente no percibe el procedimiento. Durante los primeros días pueden aparecer molestias abdominales mientras el organismo se adapta.
El equipo médico proporciona pautas de alimentación y medicación para controlar estos síntomas.
No existe una cifra válida para todos los pacientes. En promedio, los pacientes pierden entre un 10 % y un 20 % de su peso corporal, pero la pérdida de peso depende del peso inicial, el tipo de balón, el metabolismo, la alimentación, la actividad física y el cumplimiento del programa de seguimiento.
En la consulta inicial, el equipo podrá establecer un objetivo orientativo y realista según las características de cada caso.
Me gustaría quitar el estigma que tenemos del paciente obeso. La gran mayoría son pacientes normales, pero algunos tienen más sensación de hambre, otros tienen una relación emocional un poco patológica con la comida… El perfil más frecuente son pacientes que tienen ansiedad, porque nuestros estilos de vida pueden provocar ansiedad generalizada y la comida es un aliado. Esa ansiedad nos hace comer diferente porque no escuchamos esa saciedad y comemos más de lo que necesitamos. Por eso vamos de la mano la cirugía endoscópica, la nutrición y la psicología.
Nuestro paciente más frecuente y característico antes era una mujer de entre 30 y 40 años, ahora esa proporción se tiende a igualar entre hombres y mujeres. Es gente que ya ha intentado hacer dieta, y que entiende que esto es meterse a hacer una dieta seria, supervisada por médicos, nutricionistas y psicólogos, pero con una ayuda para que sea más efectiva y más fácil cumplirla. A todos nos animaría mucho hacer dieta sabiendo que va a ser sin pasar tanta hambre.
Uno no adelgaza porque tenga el estómago pequeño, adelgaza por lo que deja de comer. Lo que hay que hacer es cambiar esos hábitos y costumbres y luego mantenerse a base de comer de otra manera. Hemos visto que no hace falta reducir de una manera definitiva el estómago, sino que simplemente con dos, tres años y luego un estómago normal, realmente el paciente puede percibir que ha cambiado de hábitos y es una persona nueva. Lo bueno de esta reducción de estómago es que a los tres o cuatro años, el estómago poco a poco vuelve a la normalidad.
La endoreducción gástrica (lo que llamamos métodos Apollo y método Pose) es un poquito más efectiva, solo requiere una intervención. El balón intragástrico hay que quitarlo a los 7 u 8 meses, entonces ya son dos intervenciones, y aunque puede ser muy efectivo también, el paciente identifica demasiado el día que le quitan el balón como el día que deja de tener ayuda. Pero es verdad que los pacientes que lo cumplen bien, cuando les quitas el balón, han aprendido una conducta alimentaria buena y no solo se mantienen, sino que muchos siguen perdiendo peso.
Al ser a través de la boca, que es un orificio natural, llegamos directamente al interior del estómago. Si lo hiciéramos a través de la pared abdominal, tenemos que atravesar la piel, la grasa, los músculos, romper la pared del estómago… Ese trayecto puede tener muchas complicaciones y es agresivo. A través de la boca puedes entrar y salir las veces que sea necesario. En segundo lugar, el riesgo de complicaciones es muchísimo menor y si tienes que reintervenir por alguna causa, no tienes que volver a abrir una cicatriz. Luego la recuperación es rapidísima, el paciente se va a casa en el mismo día o a la mañana siguiente.
Básicamente son dos, la reducción de estómago por endoscopia o endo reducción gástrica, que hacemos con técnicas diferentes (método Apollo y Pose) y el balón gástrico. El balón no reduce el estómago pero lo ocupa con una prótesis de silicona que simula una reducción de estómago.
Teóricamente todos son candidatos pero tenemos que ver quién está dispuesto a este proceso educacional y de trabajo. Si vemos que el paciente realmente no busca un milagro y se ve involucrado en un trabajo a medio o largo plazo, pues es un paciente candidato. Yo creo que son ellos mismos los que se dan cuenta cuando les explicamos qué se necesita por ambas partes. Desde la pandemia tenemos mucha consulta de nutrición y psicología online que ayuda al paciente a cumplir sus consultas, pero aun así no deja de ser una cosa que se cuela en nuestras agendas y que hay que poder cumplir.
Uno de los aspectos más característicos de su unidad es que el proceso de adelgazamiento dura unos dos años. Una vez se ha realizado la intervención no significa que haya terminado.
En el mismo día de la intervención el paciente se va a su domicilio y tras un proceso de dieta blanda que dura un par de semanas, empezamos a educar y a trabajar con las dietas. Así están mínimo un año, aunque el seguimiento es de dos años.
Los pacientes solicitan la información y vienen a una consulta informativa gratuita, que es muy importante porque les contamos en qué consiste el tratamiento global, para que sepan que necesitamos que venga al menos una vez al mes, mínimo durante un año, a nutrición y también al psicólogo, que de una manera conductual les ayude a conseguir su objetivo.
Cuando hablamos de la técnica tenemos que sentar las expectativas para quitar la percepción de milagro e inculcar que vamos a ser una ayuda muy grande en un proceso difícil. Los pacientes nos buscan, les informamos y aquellos que vemos que van a ser capaces de hacerlo con los tres pilares que tenemos (reducción endoscópica, nutrición y psicología) son los pacientes que vamos a intervenir.
La técnica conlleva grandes beneficios en la salud física y mental del paciente: se reduce la presión arterial, bajan los niveles de colesterol, disminuyen y desaparecen los dolores musculares, aumenta notablemente la autoconfianza y la autoestima, mejorando la calidad de vida.
Estas técnicas realizadas por endoscopia no requieren ingreso, el paciente vuelve a su domicilio en menos de 24 horas sin ninguna cicatriz que cuidar y sin necesidad de volver al hospital en el medio plazo.
La endoreducción o manga gástrica sin cirugía es un método eficaz para la pérdida de peso, que realiza la reducción de estómago por vía oral evitando la cirugía abierta, y consiste en la realización de suturas en la cavidad interna del estómago. La endoreducción gástrica no es una operación quirúrgica sino una intervención endoscópica.
La duración depende del método realizado y de las características de cada paciente, pero de media, dura aproximadamente 45 minutos.
Apollo, POSE y TORE utilizan técnicas diferentes, por lo que no existe un único tiempo de procedimiento aplicable a todas ellas. El equipo médico explica la duración prevista una vez seleccionada la técnica.
La colocación suele ser un procedimiento breve de menos de 1 hora. La duración exacta puede variar según el tipo de balón, las características del paciente y las comprobaciones médicas necesarias.
Tras la intervención, el paciente permanece en observación hasta que el equipo médico confirma que puede regresar a casa.
Existen balones diseñados para permanecer durante diferentes periodos. La duración del tratamiento dependerá del dispositivo utilizado, de los objetivos de pérdida de peso y de la valoración médica, pero aproximadamente es de 6 meses.
El equipo explicará antes del procedimiento cuánto tiempo permanecerá el balón y cómo se realizará su retirada.


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